Él no es un héroe. Ni siquiera un buen tipo.
Solo quería emborracharse, decir estupideces y ver de cerca a la chica que le quita el sueño. Pero la fiesta se salió de control mucho antes de que él lo notara. Entre música sucia, botellas vacías y risas que ya no sonaban a diversión, terminó en el techo de una casa, mirando algo que no debería haber visto.
Y ahí, con la luna sobre su cabeza y la podredumbre humana frente a sus ojos, entendió dos cosas:
que no le importaba… y qu